Friday, January 27, 2012

2DO.I,B Homilía 2012 (Ángel)

Domingo II del T.O. (ciclo B )
Ángel Martínez, escolapio

Creo que la primera lectura marca una de las síntesis a que suelen prestarse las lecturas de cada domingo; dicha síntesis, en este caso, estaría acorde con el misterio navideño del que acabamos de salir, y sobre el que San Juan, que insiste tantas veces en sus escritos: el Verbo, la ‘Palabra’, apareció en carne, hombre como nosotros; lo cual quiere decir, que su presencia entre nosotros, lo invadió, al menos modélicamente, todo, y por todo entendemos todas las estructuras del ser humano, no sólo las intelectivas sobre las que recae la doctrina, sino también las sensibles, que son la base de todas las relaciones humanas, es decir, de la Vida. Porque precisamente la primera lectura de este domingo, II del T. O., nos habla también de la Palabra del Señor que Samuel aún no conocía, pues todavía no se le había revelado el Señor a través de ella. La lectura nos puede recordar la lectio divina que tuvimos el pasado lunes sobre el inicio del evangelio de Juan: ‘En el principio era la Palabra’.

Pasando por alto las hipótesis de los biblistas, de si San Juan al encabezar su evangelio identificando a Dios con la Palabra, de entrada, y con su Hijo en la plenitud de los tiempos después, quiso con ello dar una contrarréplica al ‘logos’ griego de la cultura helénica en la que él forzosamente estuvo inmerso, y si con esa respuesta, quiso cortar también de cuajo toda aplicación al Jesús ya no conocido por sus contemporáneos –recordemos que Juan alcanzó la segunda y aun la tercera generación de cristianos tras la desaparición de los que habían conocido al Señor-, de elucubraciones filosóficas, que podían situar y elevar a Jesús, en el contagioso mundo de los mitos de todo el pensamiento griego... desgajándolo del mundo de los vivos, en el Olimpo de los dioses, con la buena supuesta intención de dotar al Señor de una autoridad, de la que les parecía carecer suficientemente el simple Jesús de los evangelios, sin advertir que la fuerza social de Jesús, su pedigrí, diríamos hoy, estaba precisamente en su condición absolutamente encarnada, humana, probado, experimentado en todo menos en el pecado-...

De hecho las terminantes afirmaciones con que el evangelista Juan comienza su evangelio, tan ajenas al modus completamente hebreo de los sinópticos, no están muy alejadas de tales interpretaciones o sospechas, pues lo que sí es totalmente verídico es que Juan quiere terminar con las pretensiones de moda de los ‘últimos tiempos’, dice él, –expresión también tajante de Juan, esa de ‘los últimos tiempos’- a todas las especies de gnosticismo que proliferaban en esos ‘últimos tiempos’.

Pero es que además la Palabra de la revelación y de la Encarnación nada tienen que ver con el logos griego, que es idea, razón, simple pensamiento, producto de sí mismo, que a lo más que puede llevar al hombre, cuando se convierte en técnica, es a un mejoramiento notable de su vida sobre la inhóspita tierra, que no es poco ciertamente, pero nunca a la conversión de tipo evangélico, puerta sine qua non para llegar a salvación eterna.

Mientras que al identificar a Dios con la Palabra, está el evangelista recalcando aquel aspecto a través del cual Dios puede comunicarse, hacerse entender de su creatura:, la Palabra, primero a través de la revelación veterotestamentaria –el ‘oráculo del Señor’ de tantas páginas de la Biblia y luego hecha carne modélica pero cálida para el hombreen la persona de Jesús. Porque ciertamente esa Palabra es algo que le llega al hombre ‘desde fuera’ a través de una de las sensibilidades más íntimas del mismo: la del oído, más incluso que la de la vista, expuesta a tanta atracción de los engañosos colores del exterior que con frecuencia nos hacen olvidar a los hombres que la sede de su vida auténtica está en la respuesta ‘personalizada’ de su interior a la voz, a la Palabra que suena ‘gratuitamente’, pero dentro de su condición real. Mientras que el oído despojado de todo revestimiento colorista le obliga al hombre a la indagación del origen de la Palabra, le sume en un silencio oscuro, silencioso de la búsqueda personal de su significado para él, de su contenido. Por eso califica la misma Biblia la eficacia de esa misma Palabra cuando de ella dice ‘que no volverá a mí vacía, pues es más eficaz que cuchillo de doble filo. Por eso Juan nos habló de Palabra, sonido sonoro, valga el pleonasmo, cargado no sólo de contenido sino de fuerza, de empuje vigoroso por sí misma hasta producir vida.

Y eso es lo que le ocurrió a Samuel adoctrinado por el Sacerdote de turno: presta oído a la palabra de Dios, hijo, le dijo Helí. Y la Palabra hecha carne, cuando quiso revelarnos sus orígenes se entregó a la ‘predicación oral’ de la palabra, valga una vez más el pleonasmo; y el mismo Jesús predicador antes de dejarnos ‘en este valle hondo oscuro, en soledad y llanto’ mandó a los suyos euntes in mundum universum praedicate evangelium omni creaturae. Misión que la Iglesia no ha dejado de cumplir a través de los tiempos y que es la primera arma de su pacífica pero eficacísima batalla de conquista.

Pues eso: la palabra es un elemento sensible, capaz de transformar los hábitos también sensibles de todo nuestro cuerpo, que, tras escuchar la Palabra no puede ya vivir de y para su sola sensibilidad, como nos lo advierte Pablo en la segunda lectura de hoy: el cuerpo es para Dios y Dios para el cuerpo, que está llamado a ser llevado a una vida superior en la resurrección del Hijo, de cuyo cuerpo somos ya miembros; de modo que el cuerpo, sede de todas las sensibilidades del hombre debe ser respetado y mimado con atención y cuidado para que no se nos estropee, pues cuerpo empecatado lo primero que pierde son las virtudes más propias del cristiano, la fe, la esperanza y la caridad y se hace habitáculo inepto para toda percepción del espíritu a través de la Palabra y para cualquier realización altruista. Los terrenos donde el vicio asienta su indiferencia moral -fomentada infernalmente, hay que decirlo, tantas veces desde arriba- se convierten en tierra valdía donde la planta del cristianismo muere. Hay que vigilar y enseñar al cuerpo el dominio de sí, mateniéndolo en vigor, y enseñándole- a orar, pues como dice el poeta ‘cuerpo ayuno y desvelado, fácilmente se empereza y más que reza bosteza indevoto y desmayado’. Tenemos los cristianos tantos argumentos para oponernos a la propaganda verdaderamente diabólica del enemigo infernal, y el más vigoroso es el de nuestra salud espiritual y el de nuestra alegría...

Pues eso, que asomándonos finalmente al evangelio de hoy, también en él se nos muestra el valor de lo sensible, en este caso de la amistad con Jesús de sus primeros seguidores: ‘Dónde habitas, maestro? Venid y lo veréis. Fueron y lo vieron y se quedaron con él hasta las tantas de la noche’. No han comenzado así, en la historia tantos movimientos de carácter político y social? Pues también el religioso debe vaciarse a fondo y con acierto en todos los medios que al hombre le ofrece su condición de sensible, porque, además, estos movimientos mueven al hombre a la misión, como en el caso de Andrés que tras los primeros contactos con el Señor convenció a su hermano Pedro a que fuera con él a conocerlo. Y de ahí salió el Pedro-piedra, el cefas-cabeza primera de la Iglesia peregrina.

Concluyendo: Todo en la historia de la revelación se reduce a Palabra, Palabra hablada y escuchada, el ‘oráculo del Señor’ de tantas páginas de la Biblia: Multifarie multisque modis Deus loquens olim patribus in prophetis, novissimis diebus istis locutus est nobis in Filio: Dios, hablando –loquens-, Dios ha hablado –locutus est-: Dios no tiene más que una Palabra, la que nos ha dado en su Hijo y no tiene otra, que dice nuestro San Juan de la Cruz.

Que el Señor nos lo recuerde una y mil veces en su misericordia y aun pidámosle que lo haga con insistencia en nuestra oración personal repitiendo con el niño Samuel: habla, Señor, pero haz que te escuche. Y recordemos al caso la sabia advertencia que nos hacía N.S.P.: La Palabra del Espíritu es, según nos dijo el Señor, como el aire que sopla pero no sabes de dónde viene y, de entrada, a dónde va o qué es lo que quiere; nos conviene estar alerta para que no pase de largo por nuestras vidas. Que así sea.

Labels: , , , ,

Tuesday, November 24, 2009

32DO.II,B - 2009 (Mulet)

Francesc Mulet, escolapio

La palabra de este domingo nos presenta a dos mujeres creyentes y generosas, que además tienen en común el pertenecer a esa clase de personas insignificantes que hoy día no serían entrevistadas por los periodistas ni perseguidas por las cámaras de las revistas del corazón y del cotilleo, pues no son jóvenes ni bellas, no son influyentes ni poseen abultadas cuentas bancarias, y no se casan ni se divorcian para los fotógrafos. Son dos mujeres viudas y pobres. Sin embargo, su talla moral es impresionante.

En los dos casos bíblicos de hoy, la calidad personal, la actitud de compartir lo que se tiene y la auto-donación, incluidas en el gesto de ambas viudas, contaron ante Dios más que la cantidad material de su respectiva ofrenda, bien insignificante en ambos casos: un panecillo y unas moneditas.

Siendo sinceros, hemos de reconocer que casi nunca damos de lo que necesitamos para vivir. Nos contentamos con dar de lo que nos sobra. Con esta limosna nos tranquilizamos y evitamos el tener que darnos nosotros mismos a los que necesitan calor y acogida, compañía y tiempo, alegría y consejo, sonrisa y amor.

Todos los que veía Jesús, sentado enfrente del cepillo en el templo, daban de lo que les sobraba; hasta que llegó la viuda de los reales, que dio con una generosidad loca, como no hace nadie, pues se quedó sin nada para vivir. Sin duda sería leyendo esta página evangélica y viendo a esta pobre viuda, cómo llegó a afirmar san Vicente de Paúl aquella frase paradójica: "Por fortuna hay pobres para los pobres; sólo ellos saben dar".

Empezamos un nuevo mes, ánimo en el trabajo de cada día. Al final, nos examinarán en el amor.

Oremos unos por otros.

Un abrazo,
Francesc Mulet

Labels: , , , , ,

Thursday, August 27, 2009

20D0,II,B - 2009 (Pagola)

Juan 6, 51-58
LO DECISIVO ES TENER HAMBRE
José Antonio Pagola


El evangelista Juan utiliza un lenguaje muy fuerte para insistir en la necesidad de alimentar la comunión con Jesucristo. Sólo así experimentaremos en nosotros su propia vida. Según él, es necesario comer a Jesús:« El que me come a mí, vivirá por mí».

El lenguaje adquiere un carácter todavía más agresivo cuando dice que hay que comer la carne de Jesús y beber su sangre. El texto es rotundo.« Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él».

Este lenguaje ya no produce impacto alguno entre los cristianos. Habituados a escucharlo desde niños, tendemos a pensar en lo que venimos haciendo desde la primera comunión. Todos conocemos la doctrina aprendida en el catecismo: en el momento de comulgar, Cristo se hace presente en nosotros por la gracia del sacramento de la eucaristía.

Por desgracia, todo puede quedar más de una vez en doctrina pensada y aceptada piadosamente. Pero, con frecuencia, nos falta la experiencia de incorporar a Cristo a nuestra vida concreta. No sabemos cómo abrirnos a él para que nutra con su Espíritu nuestra vida y la vaya haciendo más humana y más evangélica.

Comer a Cristo es mucho más que adelantarnos distraídamente a cumplir el rito sacramental de recibir el pan consagrado. Comulgar con Cristo exige un acto de fe y apertura de especial intensidad, que se puede vivir sobre todo en el momento de la comunión sacramental, pero también en otras experiencias de contacto vital con Jesús.

Lo decisivo es tener hambre de Jesús. Buscar desde lo más profundo encontrarnos con él. Abrirnos a su verdad para que nos marque con su Espíritu y potencie lo mejor que hay en nosotros. Dejarle que ilumine y transforme las zonas de nuestra vida que están todavía sin evangelizar.

Entonces, alimentarnos de Jesús es volver a lo más genuino, lo más simple y más auténtico de su Evangelio; interiorizar sus actitudes más básicas y esenciales; encender en nosotros el instinto de vivir como él; despertar nuestra conciencia de discípulos y seguidores para hacer de él el centro de nuestra vida. Sin cristianos que se alimenten de Jesús, la Iglesia languidece sin remedio.

Labels: , , , ,

Saturday, June 13, 2009

10DOII.B.Trinidad - 2009 (Mulet)

Ciclo B
Tiempo ordinario II
10 domingo
Francesc Mulet, escolapio

Es la fiesta de la Santísima Trinidad, el Dios de los cristianos: En su mensaje y persona Cristo fue haciendo una revelación progresiva y dinámica del misterio de Dios, uno y trino.

Nos confesamos monoteístas de principios; pero, de hecho, ¡a cuántos dioses sucedáneos -entiéndase ídolos- damos culto!... La revelación bíblica, especialmente la del antiguo testamento, avisa constantemente de la tentación politeísta.

Periódicamente se hacen encuestas de religiosidad que van constatando el descenso paulatino del número de los creyentes en Dios y, sobre todo, el de los practicantes de la religión que dicen profesar. Lo que no descubren los sondeos es por quién sustituyen a Dios los que no creen en él, y qué imagen del mismo tienen los que se declaran creyentes.

Se constata hoy que bastantes desbancan al único Dios verdadero, sustituyéndolo por los ídolos modernos; y otros muchos se ingenian para colocar junto al Dios vivo los dioses e ídolos de muerte que actualmente parecen estar tolerados y adquieren curso y competencia legal. Estos son algunos:

- El poder, el dinero, la producción y el consumo.
- El culto al cuerpo y a la belleza física, como sublimación del complejo y mito de la juventud eterna.
- El placer como aspiración prioritaria, que se expresa en el sexo y el erotismo, en el alcohol y las drogas.
- La libertad y el personalismo hasta el libertinaje egoísta y el autismo infantil, con sus manifestaciones lamentables en la vida personal, familiar, cívica y laboral.
- La ciencia omnisciente y el progreso técnico que orillan a Dios como superfluo.

Mientras aceptemos sumisos la tiranía de estos ídolos de muerte, sucedáneos del único Dios verdadero, nuestra pretendida fe monoteísta nada tiene que ver con el Dios de vida que en la historia bíblica alcanza su plena revelación en Jesús de Nazaret, en quien Dios nos hace hijos suyos por el Espíritu.

Si de verdad creemos en el Dios de Jesucristo, hemos de reconocerlo como el absoluto, como Dios celoso que no tolera competidores. Por eso, eliminando de nuestra vida los ídolos de muerte, adhirámonos al Dios de vida, el Dios de nuestro Señor Jesucristo.

Ánimo que ya nos queda menos para terminar el curso.

Un abrazo,
Francesc Mulet

Labels: , , , ,

Friday, November 28, 2008

33DO,A - 2008 (Mulet)

Francesc Mulet

Vigilancia significa estado de vigilia. La vida del cristiano es vigilia perpetua, siempre en vísperas de la venida del Señor. Caminamos continuamente hacia ese encuentro alegre, que es la participación plena en la resurrección y vida de Jesús. También cada día que pasa en nuestra vida nos acerca a ese momento en que habremos de rendir cuentas; hay que recordarlo con frecuencia para no perder el discernimiento cristiano de los valores auténticos. Esto es lo definitivo; todo lo demás tiene un valor relativo, es decir, referencial.

En el empleado inútil, por abstencionista, estamos retratados todos con mayor o menor intensidad de luz. No solemos examinarnos ni sentirnos culpables de los pecados de omisión. Sin embargo, el absentismo, la apatía, la pereza, la comodidad, el miedo, la psicosis de seguridad y la inacción egoísta son los mayores pecados sociales que puede cometer un cristiano hoy día. Porque nuestro seguimiento de Jesús tiene que ser productivo; de lo contrario, quedaremos descalificados. Dios reparte sus dones como quiere y según la capacidad de cada uno, pero a todos pide igual dedicación personal y plena voluntad de servicio a su reino.

En cualquier sector de la actividad humana la filosofía del conservar y no perder es insuficiente. Lo mismo sucede en el servicio de Dios y de los hermanos. Por eso hemos de asumir el riesgo de invertir nuestros talentos en la construcción del reino de Dios en nuestra vida personal, de familia, de trabajo y de sociedad. Lo contrario es renunciar a ser persona y cristiano, es enterrarse en vida con nuestros valores en conserva. Y Jesús no fundó el cristianismo como una religión de museo y de conservadurismo, sino de revolución total que hemos de hacer efectiva sus discípulos mientras esperamos su llegada.

Que no nos cansemos nunca en nuestro trabajo de cada día, sabiendo que siempre es Dios quien actúa a través de nosotros.

Buena semana y un abrazo,
Francesc Mulet

Labels: , , , ,

Saturday, June 28, 2008

13DO,A Pedro y Pablo- 2008 (Pagola)

Mateo 10, 26 – 33
EL SERVICIO DE PEDRO
José Antonio Pagola

Jesús conversa con sus discípulos en la región de Cesarea de Filipo, no lejos de las fuentes del Jordán. El episodio ocupa un lugar destacado en el evangelio de Mateo. Probablemente, quiere que sus lectores no confundan las «iglesias» que van naciendo de Jesús con las «sinagogas» o comunidades judías donde hay toda clase de opiniones sobre él.

Lo primero que hay que aclarar es quién está en el centro de la Iglesia. Jesús se lo pregunta directamente a sus discípulos: «Vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro responde en nombre de todos: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». Intuye que Jesús no es sólo el Mesías esperado. Es el «Hijo de Dios vivo». El Dios que es vida, fuente y origen de todo lo que vive. Pedro capta el misterio de Jesús en sus palabras y gestos que ponen salud, perdón y vida nueva en la gente.

Jesús le felicita: «Dichoso tú… porque eso sólo te lo ha podido revelar mi Padre del cielo». Ningún ser humano «de carne y hueso» puede despertar esa fe en Jesús. Esas cosas las revela el Padre a los sencillos, no a los sabios y entendidos. Pedro pertenece a esa categoría de seguidores sencillos de Jesús que viven con el corazón abierto al Padre. Esta es la grandeza de Pedro y de todo verdadero creyente

Jesús hace a continuación una promesa solemne: «Tú eres Pedro y sobre testa piedra yo edificaré mi Iglesia». La Iglesia no la construye cualquiera. Es Jesús mismo quien la edifica. Es él quien convoca a sus seguidores y los reúne en torno a su persona. La Iglesia es suya. Nace de él.

Pero Jesús no es un insensato que construye sobre arena. Pedro será «roca» en esta Iglesia. No por la solidez y firmeza de su temperamento pues, aunque es honesto y apasionado, también es inconstante y contradictorio. Su fuerza proviene de su fe sencilla en Jesús. Pedro es prototipo de los creyentes e impulsor de la verdadera fe en Jesús. Este es el gran servicio de Pedro y sus sucesores a la Iglesia de Jesús. Pedro no es el «Hijo del Dios vivo», sino «hijo de Jonás». La Iglesia no es suya sino de Jesús. Sólo Jesús ocupa el centro. Sólo el la edifica con su Espíritu. Pero Pedro invita a vivir abiertos a la revelación del Padre, a no olvidar a Jesús y a centrar su Iglesia en la verdadera fe.

Gentileza Martintxo Gondra

Labels: , , ,

12DO.A - 2008 (Pagola)

Mateo 10, 26 – 33
Sin Miedo
Antonio Pagola

El recuerdo de la ejecución de Jesús estaba todavía muy reciente. Por las comunidades cristianas circulaban diversas versiones de su Pasión. Todos sabían que era peligroso seguir a alguien que había terminado tan mal. Se recordaba una frase de Jesús: «El discípulo no está por encima de su maestro». Si a él le han llamado Belcebú, ¿qué no dirán de sus seguidores?

Jesús no quería que sus discípulos se hicieran falsas ilusiones. Nadie puede pretender seguirle de verdad, sin compartir de alguna manera su suerte. En algún momento, alguien lo rechazará, maltratará, insultará o condenará. ¿Qué hay que hacer?

La respuesta le sale a Jesús desde dentro: «No les tengáis miedo». El miedo es malo. No ha de paralizar nunca a sus discípulos. No han de callarse. No han de cesar de propagar el mensaje de Jesús por ningún motivo.

Jesús les va a explicar cómo han de situarse ante la persecución. Con él ha comenzado ya la revelación de la Buena Noticia de Dios. Deben confiar. Lo que todavía está «encubierto» y «escondido» a muchos, un día quedará patente: se conocerá el Misterio de Dios, su amor al ser humano y su proyecto de una vida más feliz para todos.

Los seguidores de Jesús están llamados a tomar parte activa desde ahora en ese proceso de revelación: «Lo que yo os digo de noche, decidlo en pleno día». Lo que les explica al anochecer, antes de retirarse a descansar, lo tienen que comunicar sin miedo «en pleno día». «Lo que yo os digo al oído, pregonadlo desde los tejados». Lo que les susurra al oído para que penetre bien en su corazón, lo tienen que hacer público.

Jesús insiste en que no tengan miedo. «Quien se pone de mi parte», nada ha de temer. El último juicio será para él una sorpresa gozosa. El juez será «mi Padre del cielo», el que os ama sin fin. El defensor seré yo mismo, que «me pondré de su parte». ¿Quién puede infundirnos más esperanza en medio de las pruebas?

Jesús imaginaba a sus seguidores como un grupo de creyentes que saben «ponerse de su parte» sin miedo. ¿Por qué somos tan poco libres para abrir nuevos caminos más fieles a Jesús? ¿Por qué no nos atrevemos a plantear de manera sencilla, clara y concreta lo esencial del evangelio?

Gentileza Martintxo Gondra

Labels: , , ,

Friday, June 13, 2008

11DO.A - 2008 (Pagola)

Mateo 9, 36 – 10, 8
AUTORIDAD PARA HACER EL BIEN
José Antonio Pagola

Jesús vivía muy atento a las personas necesitadas que encontraba en su camino. Mira al paralítico de Cafarnaún, a los dos ciegos de Jericó o a la anciana encorvada por la enfermedad, y se le conmueven las entrañas. No es capaz de pasar de largo, sin hacer algo por aliviar su sufrimiento.

Pero los evangelios nos lo presentan, además, fijando con frecuencia su mirada sobre las «muchedumbres». Veía a las gentes con hambre o con toda clase de enfermedades y dolencias, y le sucedía siempre lo mismo: sentía compasión.

Había algo que le dolía de manera especial. Nos lo recuerda Mateo: «al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas como ovejas que no tienen pastor». Ni los representantes de Roma ni los dirigentes religiosos de Jerusalén se preocupan de aquella gente de pueblo.

Esta compasión de Jesús no es un sentimiento pasajero. Es su manera de mirar a la gente y de vivir buscando el bien. Su forma de encarnar la misericordia de Dios. De esta compasión nace su decisión de llamar a los «doce apóstoles» para enviarlos a las «ovejas perdidas de Israel».

Para ello, él mismo les da «autoridad», pero lo que les regala no es un poder sagrado para que lo utilicen según su propia voluntad. No es un poder de gobernar al pueblo como los romanos que «gobiernan a las naciones con su poder». Es un poder orientado a hacer el bien «expulsando espíritus malignos» y «curando toda enfermedad y dolencia».

Toda la autoridad que hay en la Iglesia arranca y se basa en esta compasión de Jesús por el pueblo. Está orientada a curar, aliviar el sufrimiento y hacer el bien. Es un regalo de Jesús. Los que lo ejercen lo han de hacer «gratis», pues la Iglesia es un regalo de Jesús a las gentes.

Por eso los discípulos han de predicar lo que predicaba él, no otra cosa: «predicad que el reino de Dios está cerca»; que la gente pueda escuchar esa noticia y entrar en el proyecto de Dios. Pero lo han de hacer poniendo salud, vida, convivencia y liberación de lo demoníaco. Así lo indican las cuatro órdenes de Jesús: «curad enfermos», «resucitad muertos», «limpiad leprosos», «arrojad demonios».

Gentileza Martintxo Gondra

Labels: , , ,

10DO,A - 2008 (Pagola)

Mateo 9, 9 – 13
LO PRIMERO, LA MISERICORDIA
José Antonio Pagola

La escena es insólita. Para los sectores más religiosos de Israel, un escándalo inadmisible. Jesús está en casa de Mateo, sentado a la mesa con los suyos. Pero no están solos. «Muchos publicanos y pecadores» acuden al banquete y «se sientan con Jesús y sus discípulos». Jesús queda sumergido en un ambiente de «pecadores». El relato señala que son «muchos». Todos se sientan a la misma mesa, entremezclados con sus discípulos.

La acusación de los sectores más religiosos es inmediata. ¿Por qué actúa Jesús de manera tan escandalosa? Los «pecadores» son gente indeseable y despreciada, causa de los males que sufre el pueblo elegido. Lo mejor es excluir a los que no viven de acuerdo con la Alianza, por ejemplo, el grupo de los «recaudadores» o de las «prostitutas». ¿Cómo se permite un hombre de Dios acogerlos de forma tan amistosa?

Jesús no hace caso de las críticas. Todos están invitados a su mesa porque Dios es de todos, también de los excluidos por la religión. Estas comidas representan su gran proyecto de un Dios que ofrece a todos su salvación: su misericordia de Padre no puede ser medida ni explicada por los hombres de la religión.

Jesús responde a las acusaciones descubriendo la hondura de su actuación. En primer lugar, su manera de mirar a quienes, por razones diferentes, no viven a la altura moral de quienes actúan conforme a lo prescrito. Los ve como «enfermos». Más «víctimas» que «culpables». Más necesitados de ayuda que de condena. Así es la mirada de Jesús.

En segundo lugar, su modo de acogerlos. «No necesitan de médico los sanos, sino los enfermos». Lo primero que necesitan no es un maestro de la ley que los juzgue, sino un médico amigo que los ayude a curarse. Así se veía a sí mismo: no como un juez que dicta sentencias, sino como un médico que viene a buscar y salvar a quienes se encuentran «perdidos».

Este comportamiento no es la actuación simpática de un profeta bueno. Aquí se nos está revelando cómo es Dios. Por eso dice Jesús: Dejaos de acusaciones y «aprended» en mi actuación lo que significan las palabras de Oseas: Dios quiere misericordia antes que ofrendas y culto.

Si no aprendemos de Jesús que lo primero para Dios es siempre la «misericordia», nos falta algo esencial para ser sus discípulos. Una Iglesia sin misericordia es una Iglesia que no camina tras los pasos de Jesús.

Gentileza Martintxo Gondra

Labels: , , ,

Friday, May 16, 2008

CA - 7/Trinidad.DO - 2008 (Pagola)

La Santísima Trinidad
Juan 3, 16-18
DIOS AMA ESTE MUNDO
José Antonio Pagola

Jesús puede ser considerado desde perspectivas diversas. Puede ser visto como problema histórico, gran líder religioso, un dogma, el inspirador de un camino liberador… El evangelista Juan nos invita a acogerlo como el «mejor regalo» que Dios ha hecho al mundo.

Jesús está hablando con un maestro judío, llamado Nicodemo. No conversan sobre los problemas conflictivos de la Ley judía. Jesús centra la atención en temas de los que apenas se habla en Israel: cómo «renacer» a una vida nueva, qué camino seguir para «tener vida eterna»…

De pronto Jesús pronuncia unas palabras que trascienden cualquier conversación humana, y resumen de manera grandiosa todo el misterio que se encierra en él: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna».

¿Qué podemos sentir, al escuchar estas palabras, los hombres y mujeres de hoy, atraídos por todo bienestar inmediato y tan escépticos ante promesas lejanas de vida eterna? ¿Qué nos puede decir el amor de Dios en una sociedad llena de intereses, objetivos y luchas tan contrarios al amor?

Las palabras de Jesús destacan lo inmenso y universal del amor de Dios. No podía ser de otra manera. Dios ha amado al «mundo», no sólo a Israel, a la Iglesia, a los cristianos… Ha enviado a su Hijo, no para «condenar», sino para «salvar», no para destruir, sino para dar vida eterna. Lo sepa o no, el mundo existe, evoluciona y progresa bajo la mirada amorosa de Dios.

Para saber algo de ese Misterio de Amor que sostiene el mundo, el mejor camino es el mismo Jesús. Acercándonos al Hijo, podemos ver, palpar e intuir cómo es el Padre con todos sus hijos. Viéndolo actuar, podemos captar cómo es el Espíritu que anima a Dios.

Todos los gestos, símbolos, palabras, doctrinas, objetivos y estrategias del cristianismo han de nacer, alimentarse y reflejar ese misterio del Amor de Dios al mundo entero. Si no es así, la religión se encierra en sí misma; los signos se «sacralizan»; el anuncio cristiano pierde en buena parte su significado más auténtico; pueden incluso inventarse prácticas, costumbres y estilos de vivir alejados de la verdad cristiana original.

Gentileza Martintxo Gondra

Labels: , ,

CA - 8.PentecostésDP - 2008 (Pagola)

Juan 20, 19-23
BARRO ANIMADO POR EL ESPÍRITU
José Antonio Pagola

Juan ha cuidado mucho la escena en que Jesús va a confiar a sus discípulos su misión. Quiere dejar bien claro qué es lo esencial. Jesús está en el centro de la comunidad llenando a todos de su paz y alegría. Pero a los discípulos les espera una misión. Jesús no los ha convocado sólo para disfrutar de él, sino para hacerlo presente en el mundo.

Jesús los «envía». No les dice en concreto a quiénes han de ir, qué han de hacer o cómo han de actuar: «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Su tarea es la misma de Jesús. No tienen otra: la que Jesús ha recibido del Padre. Tienen que ser en el mundo lo que ha sido él.

Ya han visto a quiénes se ha acercado, cómo ha tratado a los más desvalidos, cómo ha llevado adelante su proyecto de humanizar la vida, cómo ha sembrado gestos de liberación y de perdón. Las heridas de sus manos y su costado les recuerdan su entrega total. Jesús los envía ahora para que «reproduzcan» su presencia entre las gentes.

Pero sabe que sus discípulos son frágiles. Más de una vez ha quedado sorprendido de su «fe pequeña». Necesitan su propio Espíritu para cumplir su misión. Por eso, se dispone a hacer con ellos un gesto muy especial. No les impone sus manos ni los bendice, como hacía con los enfermos y los pequeños: «Exhala su aliento sobre ellos y les dice: Recibid el Espíritu Santo».

El gesto de Jesús tiene una fuerza que no siempre sabemos captar. Según la tradición bíblica, Dios modeló a Adán con «barro»; luego sopló sobre él su «aliento de vida»; y aquel barro se convirtió en un «viviente». Eso es el ser humano: un poco de barro, alentado por el Espíritu de Dios. Y eso será siempre la Iglesia: barro alentado por el Espíritu de Jesús.

Creyentes frágiles y de fe pequeña: cristianos de barro, teólogos de barro, sacerdotes y obispos de barro, comunidades de barro… Sólo el Espíritu de Jesús nos convierte en Iglesia viva. Las zonas donde su Espíritu no es acogido, quedan «muertas». Nos hacen daño a todos, pues nos impiden actualizar la presencia viva de Jesús. Muchos no pueden captar en nosotros la paz, la alegría y la vida renovada por Cristo. No hemos de bautizar sólo con agua, sino infundir el Espíritu de Jesús. No sólo hemos de hablar de amor, sino amar a las personas como él.

Gentileza de Martintxo Gondra

Labels: , ,

Monday, April 28, 2008

CA - 7/Ascensión.DP - 2008 (Pagola)

Mateo 28, 16-20
HACER DISCÍPULOS DE JESÚS
José Antonio Pagola

Mateo describe la despedida de Jesús trazando las líneas de fuerza que han de orientar para siempre a sus discípulos, los rasgos que han de marcar a su Iglesia para cumplir fielmente su misión.

El punto de arranque es Galilea. Ahí los convoca Jesús. La resurrección no los debe llevar a olvidar lo vivido con él en Galilea. Allí le han escuchado hablar de Dios con parábolas conmovedoras. Allí lo han visto aliviando el sufrimiento, ofreciendo el perdón de Dios y acogiendo a los más olvidados. Es eso precisamente lo que han de seguir trasmitiendo.

Entre los discípulos hay «creyentes» y hay quienes «vacilan». El narrador es realista. Los discípulos «se postran». Sin duda, quieren creer, pero en algunos se despierta la duda y la indecisión. Tal vez están asustados, no pueden captar todo lo que aquello significa. Mateo conoce la fe frágil de las comunidades cristianas. Si no contaran con Jesús pronto se apagaría.

Jesús «se acerca» y entra en contacto con ellos. Él tiene la fuerza y el poder que a ellos les falta. El resucitado ha recibido del Padre la autoridad del Hijo de Dios con «pleno poder en el cielo y en la tierra». Si se apoyan en él, no vacilarán.

Jesús les indica con toda precisión cuál ha de ser su misión. No es propiamente «enseñar doctrina». No es sólo «anunciar al resucitado». Sin duda, los discípulos de Jesús habrán de cuidar diversos aspectos: «dar testimonio del resucitado», «proclamar el evangelio», «implantar comunidades»…, pero todo estará finalmente orientado a un objetivo: «hacer discípulos» de Jesús.

Esta es nuestra misión: hacer «seguidores» de Jesús, que conozcan su mensaje, sintonicen con su proyecto, aprendan a vivir como él y reproduzcan hoy su presencia en el mundo. Actividades tan fundamentales como el bautismo, compromiso de adhesión a Jesús, y la enseñanza de «todo lo mandado» por él, son vías para aprender a ser sus discípulos. Jesús les promete su presencia y ayuda constante. No estarán solos ni desamparados. Ni aunque sean pocos. Ni aunque sean sólo dos o tres.

Así es la comunidad cristiana. La fuerza del resucitado lo llena todo con su Espíritu. Todo está orientado a aprender y enseñar a vivir como Jesús y desde Jesús. El sigue vivo en sus comunidades. Sigue con nosotros y entre nosotros curando, perdonando, acogiendo… humanizando la vida.

Gentileza de Martintxo Gondra

Labels: , ,

CA - 6.DP - 2008 (Pagola)

Juan 14, 15-21
VIVIR EN LA VERDAD DE JESÚS
José Antonio Pagola

No hay en la vida una experiencia tan misteriosa y sagrada como la despedida del ser querido que se nos va más allá de la muerte. Por eso, el evangelio de Juan trata de recoger en la despedida última de Jesús su testamento: ¿qué van a hacer ahora sin Jesús?

Una cosa es muy clara para el evangelista. El mundo no va a poder «ver» ni «conocer» la verdad que se esconde en Jesús. Para muchos, Jesús habrá pasado por este mundo como si nada hubiera ocurrido; no dejará rastro alguno en sus vidas. Se necesitan unos ojos nuevos. Sólo quienes lo aman podrán experimentar que Jesús está vivo y hace vivir.

Jesús es la única persona que merece ser amada de manera absoluta. Quien lo ama así, no puede pensar en él como si fuera alguien que pertenece al pasado. Su vida no es un recuerdo. El que ama a Jesús vive sus palabras, «guarda sus mandamientos», se va «llenando» de Jesús.

No es fácil expresar esta experiencia. El evangelista la llama el «Espíritu de la verdad». Es una expresión muy acertada, pues Jesús se va convirtiendo en una fuerza y una luz que nos hace «vivir en la verdad». Cualquiera que sea el punto en que nos encontremos en la vida, acoger en nosotros a Jesús nos lleva hacia la verdad.

Este «Espíritu de la verdad» no hay que confundirlo con una doctrina. No se encuentra en los estudios de los teólogos, ni en los documentos del magisterio. Según la promesa de Jesús, «vive con nosotros y está en nosotros». Lo escuchamos en nuestro interior y resplandece en la vida de quien sigue los pasos de Jesús de manera humilde, confiada y fiel.

El evangelista lo llama «Espíritu defensor» porque, ahora que Jesús no está físicamente con nosotros, nos defiende de lo que nos podría separar de él. Este Espíritu «está siempre con nosotros». Nadie lo puede asesinar como a Jesús. Seguirá siempre vivo en el mundo. Si lo acogemos en nuestra vida, no nos sentiremos huérfanos y desamparados.

Tal vez la conversión que más necesitamos hoy los cristianos es ir pasando de una adhesión verbal, rutinaria y poco real a Jesús, hacia la experiencia de vivir enraizados en su «Espíritu de la verdad».

Gentileza Martintxo Gondra

Labels: , ,

CA - 5DP - 2008 (Pagola)

Juan 14, 1-12
SABEMOS EL CAMINO
José Antonio Pagola

Sólo habían convivido con él dos años y unos meses, pero junto a él habían aprendido a vivir con confianza. Ahora, al separarse, Jesús lo quiere dejar bien grabado en sus corazones: «No os turbéis. Creed en Dios. Creed también en mí». Es su gran deseo.

Jesús comienza entonces a decirles palabras que nunca han sido pronunciadas así en la tierra por nadie: «Voy a prepararos sitio en la casa de mi Padre». La muerte no va a destruir nuestros lazos de amor. Un día estaremos de nuevo juntos. «Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».

Los discípulos le escuchan desconcertados. ¿Cómo no van a tener miedo? Si hasta Jesús que había despertado en ellos tanta confianza les va a ser arrebatado enseguida de manera injusta y cruel. Al final, ¿en quién podemos poner nuestra esperanza última?

Tomás interviene para poner realismo: «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino?». Jesús le contesta sin dudar: «Yo soy el camino que lleva al Padre». El camino que conduce desde ahora a experimentar a Dios como Padre. Los demás no son caminos. Son evasiones que nos alejan de la verdad y de la vida. Esto es lo fundamental: seguir los pasos de Jesús hasta llegar al Padre.

Felipe intuye que Jesús no está hablando de cualquier experiencia religiosa. No basta confesar a un Dios demasiado poderoso para sentir su bondad, demasiado grande y lejano para experimentar su misericordia. Lo que Jesús les quiere infundir es diferente. Por eso dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

La respuesta de Jesús es inesperada y grandiosa: «Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre». La vida de Jesús: su bondad, su libertad para hacer el bien, su perdón, su amor a los últimos… hacen visible y creíble al Padre. Su vida nos revela que en lo más hondo de la realidad hay un misterio último de bondad y de amor. Él lo llama Padre.

Los cristianos vivimos de estas dos palabras de Jesús: «No tengáis miedo porque yo voy a prepararos un sitio en la casa de mi Padre», «Quien me ve a mí, está viendo al Padre». Siempre que nos atrevemos a vivir algo de la bondad, la libertad, la compasión… que Jesús introdujo en el mundo, estamos haciendo más creíble a un Dios Padre, último fundamento de nuestra esperanza.

Gentileza de Martintxo Gondra

Labels: , ,

Wednesday, April 23, 2008

CA - 4DC - 2008 (Bernardo)

Bernardo Navarr0

En los primeros siglos de la Iglesia en que la mayor parte de las personas se bautizaban siendo ya adultos, la Iglesia estableció un Catecumenado de preparación para el Bautismo que culminaba con la preparación próxima, durante la Cuaresma de aquellos que se bautizarían en la noche de la Vigilia Pascual. Por ello en las misas de Cuaresma aparecen con frecuencia alusiones al Bautismo. Y nos ha quedado un ciclo entero de Catequesis sobre el Bautismo y la necesidad de la fe para seguir a Jesús, en las lecturas de los domingos de Cuaresma del Ciclo litúrgico A, el de este año.

El domingo pasado, en el Evangelio de la samaritana se nos habló de Jesús, fuente de agua viva que sacia la sed que hay en nosotros y que motivaba en los catecúmenos la oración de la samaritana: “Señor, dama agua viva, así no tendré más sed”. Hoy, la liturgia nos presenta a Jesús como luz que ilumina la ceguera exterior e interior del ciego y le obliga a decir “creo, Señor” y a adorarle como Dios, postrándose.

El Bautismo no sólo da la vida por medio del agua y del Espíritu, sino que Cristo, representado en el Cirio Pascual y en la candela que prenden de él los padrinos, va a iluminar con la luz de su palabra y con su vida el camino que debe recorrer el bautizado.

El Evangelio de hoy, nos presenta las dos actitudes que se pueden tomar ante el Bautismo: el del ciego, ejemplo de conducta para todo bautizado, que pasa de las tinieblas a la luz, aumentando paso a paso su conocimiento y comprensión plena de Jesucristo al que llama primero, profeta, luego hombre singular y finalmente su Señor y su Dios, al postrarse ante El).

Por otro lado, está la actitud de los dirigentes judíos que se creían dueños de la verdad, que se niegan a dejarse iluminar y que terminan por no aceptar, ni siquiera lo que es evidente y comprobable, es decir: que el que antes era ciego, ahora ve. Este hecho se hace invisible a ellos a pesar de que todos lo aceptan y perciben con gozo. La ceguera voluntaria de este grupo es tan grave que terminan por expulsa del Grupo al que ha sido curado por Jesús. Esta actitud se da mucho entre los cristianos, quienes marginan a aquellos que con sus obras manifiestan que es posible vivir según dios y resistir al pecado.

Jesucristo realiza con el ciego la misma acción que hiciera Dios al comienzo de la Creación: usa barro de la tierra para dar vida. Todo esto tiene un contexto bautismal: Mediante la aplicación de barro mezclado con la saliva de Jesucristo a los ojos del ciego y la posterior limpieza de los ojos con agua, (agua y Espíritu) recibe nueva vida, se da en él la regeneración, la nueva creación y pasa de la ceguera (muerte) a la vida(ve la vida con una nueva luz) y su mundo interior se ilumina reconociendo en Jesús el enviado de Dios, el Salvador. Por eso se postra y le adora.

San Pablo, en la Segunda Lectura, invita a los cristianos a se consecuentes con esa iluminación recibida en el Bautismo: “Caminad como hijos de la luz, buscando lo que agrada al Señor” (Ef. 5,8-10).

Labels: , ,